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miércoles, 18 de octubre de 2023

Nueva norma de contaminación lumínica obliga a apagar pantallas publicitarias en la noche

 Fuente: https://www.eldesconcierto.cl/bienes-comunes/2023/10/17/nueva-norma-de-contaminacion-luminica-obliga-a-apagar-pantallas-publicitarias-en-la-noche.html





Hasta ahora, las normas que regulan la contaminación lumínica en el país estaban centradas en proteger el valor astronómico de los cielos en ciertas comunas del norte de Chile. Pero la presencia de luces fuertes en el entorno también afecta la salud de los animales y de las personas.

Para esto se presentó esta semana una nueva norma lumínica con medidas que comenzarán a regir para todo el país en el plazo de un año. Por ejemplo, los carteles publicitarios con luz deberán permanecer apagados entre las 00:00 y las 7:00 por su impacto en la salud y bienestar de las personas.

También se impulsará la transición hacia luces cálidas, dado que la luz blanca es la más contaminante. A las pantallas publicitarias que se instalen de ahora en adelante, se les exigirá un límite de emisión, así como también a los alumbrados exteriores como de calles, plazas, industrias, estadios y canchas.

La emisión de luz tendrá mayores restricciones en las Áreas de Protección Especial, como los suelos con valor astronómico, las áreas de protección de la biodiversidad y las zonas de reproducción de especies amenazadas.

La Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) será la encargada de fiscalizar esta norma y multar a quienes no la cumplan, mientras que los municipios y la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) deberán velar por que se instalen artefactos de luz que cumplan los requisitos de la nueva ley.

sábado, 14 de octubre de 2023

Johan Eklöf, ecólogo: «Vivimos en un ‘jet lag’ permanente por causa de la contaminación lumínica»

 Fuente: https://www.climatica.lamarea.com/johan-eklof-contaminacion-luminica/

El científico y escritor sueco publica en español su 'Manifiesto por la oscuridad', un libro en el que analiza los beneficios de la noche y los peligros de sobreiluminar el mundo.

Cada año que pasa, las noches son un poco menos noches. La contaminación lumínica ha aumentado un 10% anual en la última década. Una de cada tres personas del planeta (y más del 80% en Europa y Norteamérica), nunca ha visto brillar la Vía Láctea en el cielo nocturno. En las grandes ciudades, apenas se perciben a simple vista una veintena de estrellas. Pero la contaminación lumínica no solo tiene un impacto en nuestra conexión con el universo o en los aficionados a la astronomía.

El exceso de luz artificial nos hace dormir peor, altera nuestros ritmos circadianos, afecta a nuestros ciclos hormonales y al sistema inmunitario. Y lo mismo aplica al resto de animales y plantas. Además, aquellos que tienen hábitos nocturnos se ven desplazados de las condiciones de oscuridad en las que han evolucionado y en las que se alimentan, socializan o se reproducen. El científico sueco Johan Eklöf lleva años estudiando a algunas de estas criaturas nocturnas, como los murciélagos. Y ha visto en primera persona los efectos de la contaminación lumínica sobre el mundo natural.

En su Manifiesto por la oscuridad (recién publicado en español por la editorial Rosameron), busca acercarnos los beneficios de la noche, nos anima a entender y apreciar la oscuridad, de la que los seres humanos también somos parte, y nos describe las consecuencias negativas de un planeta sobreiluminado.

¿Qué es la oscuridad?

Esa es una pregunta sencilla, en cierto sentido, pero también bastante compleja. Científicamente, la oscuridad es la ausencia de luz. Nada más. Pero si la analizas a través de nuestra percepción y de nuestra cultura es más cosas. Por ejemplo, puede ser vista como una especie de estado mental en el que debemos relajarnos. O también como un momento del día o un lugar en el que viven los monstruos y nuestras fantasías. Sea lo que sea, pasamos en ella más o menos la mitad de nuestro tiempo.

De hecho, aunque la llamemos oscuridad, esa ausencia completa de luz no es algo habitual en la naturaleza. ¿Cómo utilizan los seres vivos las pequeñas fuentes de luz que están disponibles en la noche?

Es diferente entre especies. Los animales que viven en la noche suelen tener otros sentidos muy desarrollados, como el tacto o el olfato, o cuentan con herramientas como los bigotes o la ecolocalización. Casi todos tienen también ojos muy sensibles que les permiten captar cantidades muy pequeñas de luz, como la que emiten las estrellas. Por tanto, perciben la luz y el mundo de forma muy diferente a nosotros.

Los humanos también tenemos una especie de visión nocturna, aunque es un poco rudimentaria. Si nos sentamos en una habitación oscura o en el exterior por la noche, poco a poco comenzamos a adaptarnos y nos daremos cuenta de que vemos en la oscuridad un poco mejor de lo que habitualmente pensamos.

Somos fundamentalmente diurnos. Hacemos casi todo mientras hay luz. Pero, ¿para qué necesitamos la noche?

Nuestra hormona del sueño, la melatonina, no se activa si hay demasiada luz. Esta hormona le dice a nuestro cuerpo que es hora de relajarse, nuestro ritmo cardíaco se ralentiza y nuestra temperatura corporal baja. Todas estas cosas pasan porque vamos a estar quietos y dormidos durante algunas horas. Y son fundamentales para la salud de nuestro sistema inmunológico y para ordenar todo lo que hemos recogido en nuestro cerebro durante el día.

Sin embargo, vivimos en un mundo menos y menos oscuro. ¿Cuáles son los efectos de la contaminación lumínica en la salud humana?

Es algo bastante difícil de estudiar porque hay muchos factores que interfieren con los resultados. Pero se ha observado, por ejemplo, que la gente que trabaja a turnos y duerme peor tiene más riesgo de contraer enfermedades inducidas por hormonas, como el cáncer de próstata y el cáncer de mama. La obesidad y la diabetes son también más comunes entre los trabajadores por turnos.

Todo esto tiene que ver con los desajustes de nuestro reloj interno. La luz artificial hace que el día se haga más largo y la noche, más corta. Vivimos en una especie de desfase horario, en un jet lag permanente, que tiene todo tipo de efectos en la salud, muchos de ellos todavía por descubrir.

¿Significa eso que debido a la luz artificial nos acostamos más tarde y nos levantamos más temprano?

Sí, dormimos un poco peor y eso también hace que nos estresemos más por falta de sueño reparador.

¿Y afecta también al sueño del resto de los animales?

Los animales diurnos necesitan dormir por la noche tanto como nosotros. Por otra parte, los animales nocturnos tienen otros patrones de sueño, pero también con sus ritmos circadianos y sus relojes internos. En la naturaleza, lo único que nos dice la hora que es son la luz y la temperatura. Cuando alteras alguno de esos elementos, es difícil mantener el buen funcionamiento del reloj interno. Y estamos alterando ambos.

¿Cuál es el papel de la contaminación lumínica en la actual crisis de biodiversidad?

En los últimos años se ha debatido mucho sobre el declive de los insectos. En algunos lugares, sus poblaciones han descendido un 70% en tres décadas. Esto tiene muchas causas, evidentemente, como la deforestación y los pesticidas, pero la contaminación lumínica también es una pieza importante en el rompecabezas. Algunos científicos creen incluso que es la causa de mayor peso. Si nos paramos debajo de una farola y miramos hacia arriba, vemos una gran cantidad de insectos atrapados por la luz. Ahí nos damos cuenta de que la contaminación lumínica tiene un impacto real.

La mayoría de especies prefieren vivir en la naturaleza, pero algunas se han adaptado a vivir con nosotros en las ciudades. ¿Cómo les afecta a ellas la luz?

A nivel individual, cada ejemplar tiene más tiempo para alimentarse o para aparearse. Hacen lo mismo que los humanos, que nos hemos acostumbrado a vivir en un día de 24 horas, siete días a la semana. Pero eso también implica que, si un animal está enfermo, desplaza esa enfermedad durante más horas al día y los patógenos le afectan más porque su sistema inmune está debilitado. También parece haber una tendencia evolutiva a que las aves de las ciudades tengan ojos más pequeños, porque no les hace falta ver en ausencia de luz.

Hasta ahora hemos hablado de los grandes efectos de la contaminación lumínica. Pero hay otro, que puede parecer menos importante: estamos perdiendo la conexión con el universo. En las grandes ciudades, apenas podemos ver un puñado de estrellas.

En nuestro día a día, no pensamos tanto en ello, porque podemos vivir sin ver las estrellas. Casi siempre son solo los astrónomos los que se quejan. Pero cuando empiezas a pensar en ello, en que siempre hemos visto las estrellas en el firmamento, en que es algo con lo que todas las personas del planeta y a lo largo de la historia pueden identificarse, entonces te das cuenta de que estamos perdiendo algo importante.

¿Por qué nos gusta tanto la luz, hasta el punto que la usamos en cantidades y formas que no necesitamos?

Es bastante natural que tengamos un poco de miedo a la oscuridad. Por eso hemos creado esa sociedad permanentemente iluminada en la que puedes ir a comprar en medio de la noche. Es cierto que necesitamos iluminación nocturna para los hospitales, por ejemplo. Pero damos por sentado que tenemos derecho a hacer lo que queramos y cuando queramos. Como nos sentimos inseguros si está oscuro, entonces encendemos las luces. A veces, simplemente, porque nos parece que la iluminación es bonita, como en los edificios históricos.

El elemento ornamental es evidente. Ahí están, por ejemplo, las ciudades que compiten por tener la mejor iluminación navideña. 

Históricamente, ese pensamiento siempre ha estado ahí. Había que construir el edificio más grande, poner más luces que tu vecino. Ahora tenemos las ciudades llenas de pantallas y carteles brillantes, así que para destacar hay que poner todavía más luces, siempre hay que brillar un poco más.

Hacia el final del libro, afirma que la lumínica es la fuente de contaminación más fácil de solucionar. ¿Pero realmente lo es?

Bueno, no [risas]. Teóricamente lo es, solo tenemos que apagar las luces. Pero nadie está dispuesto a hacerlo. Lo que sí podemos hacer es empezar a pensar de forma diferente, quizá no necesitemos luces en todas las calles y en todos los parques. Podemos dejar algunas zonas iluminadas durante la noche, por si alguien quiere ir, y el resto oscuro. O podemos poner sensores de movimiento y temporizadores, para que las luces se apaguen si no se necesitan. También se pueden usar fuentes de luz menos dañinas, como la luz roja.

Hay muchas cosas que se pueden hacer sin tener que apagar las luces por completo. Aun así, creo de verdad que necesitamos tener algunos lugares con oscuridad total y utilizar corredores y reservas naturales oscuros para el bienestar de los animales y las plantas.

En realidad, hay varios ejemplos que muestran que es posible. Hay una red de pueblos en Francia donde apagan las luces por la noche. Y en España tenemos la isla de La Palma, que es casi una reserva de oscuridad. En estos sitios hay menos contaminación lumínica y la gente está contenta.

Sí, el movimiento en defensa de la oscuridad está creciendo, se está extendiendo por todo el mundo. Me gusta ser parte de ese movimiento, aunque como todo el mundo a veces también necesite la luz artificial.

Pero, ¿qué necesita el mundo para avanzar en esa dirección, para seguir el ejemplo de Francia o de La Palma?

Creo que, ahora mismo, políticamente es un suicidio intentar apagar las luces. Iluminar las ciudades y las calles se muestra como una herramienta en la lucha contra el crimen, aunque realmente se ha demostrado que no sirve de casi nada. Puede que algunos robos se reduzcan con más iluminación, pero no hay estadísticas serias que demuestren que la luz sea una solución real. Aun así, la gente y los políticos lo creen, por lo que tomar decisiones en contra de la iluminación es muy difícil.

La luz artificial también juega un papel importante en la forma en que entendemos el progreso y creo que eso también es difícil de cambiar.

Es cierto. Para parecer exitosos y ricos tenemos que tener muchas luces. Creemos que una ciudad próspera tiene que ser también una ciudad brillante, pero no es necesariamente así.

Si consiguiésemos reducir la contaminación lumínica, ¿cómo se beneficiaría la naturaleza?

De tantas maneras que ni siquiera podemos imaginarlas todas. Si restauramos los ritmos circadianos en todos los animales, tendremos ecosistemas más saludables. Tendríamos más insectos y no interrumpiríamos la migración de las aves. Los murciélagos podrían estar cazando toda la noche. La luz afecta todo, desde el apareamiento hasta la alimentación, la migración y el sueño. Reducir la contaminación lumínica es tener ecosistemas más saludables, algo que sería beneficioso en todos los sentidos.

¿Y nosotros, cómo nos beneficiaríamos?

Probablemente estaríamos más sanos. Muchas de las enfermedades que sufrimos o el estrés tienen algo que ver con la contaminación lumínica. No nos desharíamos de ellas, pero nos resultaría más fácil dormir bien, descansar y tener un sistema inmunológico más sano, capaz de manejar mejor el resto de problemas.



martes, 26 de septiembre de 2023

Una escuela de El Bolsón, finalista de un concurso para combatir la contaminación lumínica

 Fuente: https://www.telam.com.ar/notas/202309/641271-escuela-de-el-bolson-concurso-contaminacion-luminica.html

Un grupo de estudiantes y docentes participó del diseño de este proyecto ecológicamente amigable, que logró posicionarse entre los seleccionados en este certamen internacional y tiene por objetivo "concientizar sobre el derroche de energía y el calentamiento global".



El centro educativo Nuevos Horizontes, de la ciudad rionegrina de El Bolsón, y la Fundación de Astronomía Osiris fueron seleccionadas entre los 33 finalistas, de 5.213 propuestas recibidas, para competir por el Premio Zayed a la Sostenibilidad con el proyecto que propone "reducir la contaminación lumínica, el derroche de energía y recuperar la conexión con los astros y el cielo".

La contaminación lumínica provoca, entre otras cosas, la alteración de los ciclos naturales de algunas aves que migran con la consecuente pérdida de biodiversidad, así como los gastos innecesarios de energía y el uso ineficiente de los recursos naturales.

Además, el exceso de luminosidad artificial en las ciudades impide tener un cielo para contemplar a partir de un mal aprovechamiento de las luces que, en lugar que de estar proyectadas para iluminar lo que realmente se necesita, esos dispositivos lumínicos públicos disponen de un ángulo muy amplio que hace esa luz se propague en múltiples direcciones.

El premio al que aspiran estas instituciones argentinas fue creado en honor al jeque emiratí Zayed bin Sultan Al Nahya y, en esta oportunidad, la competencia se planteó para difundir y proponer ideas prácticas que fomenten la sustentabilidad del medio ambiente, y el proyecto ganador recibirá 100 mil dólares como premio para ser aplicados a su propuesta.



Desde la ciudad cordillerana de El Bolsón un grupo de 30 estudiantes y docentes participó del diseño de este proyecto ecológicamente amigable que logró posicionarse entre los seleccionados en este certamen internacional.

La propuesta apunta a recuperar el cielo nocturno para lograr ver objetos que la contaminación lumínica no permite y, por otro lado, hacer un uso más eficiente y racional de los recursos energéticos.

El coordinador del Grupo Astronómico Osiris, Diego Galperín, explicó a Télam que la propuesta consiste "en generar conciencia sobre la problemática de la contaminación lumínica e identificar cuál es el problema de las luces y cómo nos afecta".

En este sentido agregó que el proyecto busca "concientizar sobre el derroche de energía, el calentamiento global y cómo se produce la energía eléctrica que estamos despilfarrando durante las noches" con el alumbrado público.

"La luz que es tirada por demás sobre nuestras casas y ciudades genera contaminación, problemas de salud, insomnio, estrés, diabetes y cáncer a futuro, porque perdemos el ritmo circadiano de día y noche que debemos tener para vivir sanos y tener una calidad de vida razonable", específico Galperín.



Y, acotó que "en principio la idea es tomar conciencia escolar sobre esta problemática, luego armar una campaña de concientización en medios masivos y, por último, dialogar con las instituciones intermedias y con el gobierno local para diseñar un plan que mejore el alumbrado público".

Como plan de acción, si les otorgan el premio, Galperín reveló que el proyecto contempla generar un modelo de gestión para aportar un alumbrado público no contaminante.

Esto, para ellos, y retraducido en el proyecto, implica un "sistema de iluminación respetuosa y a demanda".

Galperín lo ilustró del siguiente modo: "si en una cuadra hay un poste de alumbrado público cada 15 o 20 metros significa que habrá cinco o seis postes por cuadra. En ese caso se pueden dejar encendidos dos postes y los otros tres o cuatro se irían encendiendo a medida que las personas se van acercando gracias al bluetooth de los peatones".

Y explicó que "las luminarias públicas manejadas por bluetooth es un proyecto de iluminación respetuosa y a demanda por el que la iluminación pública estaría conectada a un dispositivo bluetooth que se accionaría a medida que una persona se vaya acercando a un poste de luz público, y se apagaría cuando ese individuo se aleje del mismo".



"Es como un sensor de proximidad, pero manejado desde un sistema de conexión por bluetooth entre los postes de iluminación y los celulares de los transeúntes, y no por un sistema infrarrojo que activa la presencia corporal de las personas", concluyó Galperín.

Respecto al trabajo colectivo de las organizaciones que diseñaron la propuesta, el docente de Física de Nuevos Horizontes e integrante del Grupo Astronómico Osiris, Leonardo Heredia, dijo a Télam que "el colegio tiene una larga trayectoria participando en proyectos socio ambientales, por lo que era una vía casi natural que se diera este trabajo en conjunto".

"Los integrantes del Grupo Osiris, que también son estudiantes del colegio, participaron recolectando información acerca del tema, concientizando desde las redes sociales y brindando talleres" a los alumnos y la comunidad, detalló el docente.

Con respecto a la posibilidad de ganar el premio, Heredia dijo que de lograrlo, "estarían ante el verdadero desafío de volcar en la sociedad todo lo que aprendimos y trabajamos".


"La propuesta presentada está pensada en etapas, y el premio ayudará a allanarlas y concretarlas. Haber llegado hasta acá ya nos llena de orgullo y nos da fuerzas para seguir adelante, más allá del resultado" explicó Heredia a Télam.

El docente dijo que "otra expectativa es difundir y promover este tipo de trabajo desarrollado por jóvenes que buscan soluciones", tras lo cual destacó el compromiso de los participantes y la visión del proyecto "como una oportunidad de hacer su aporte a la solución a un tema que nos afecta a todos".

"Con los chicos de Osiris estamos muy contentos por la trascendencia que este proyecto está ganando porque es un paso más para recuperar nuestra conexión con los astros y con el cielo" aseveraron los integrantes del equipo de trabajo.

El alumno y también participante del Grupo Astronómico, Neivion Jones, mostró su entusiasmo y explicó que "es un proyecto para la comunidad, no solo para adultos sino también para jóvenes como nosotros"


"El proyecto aprovecha los recursos, hace más eficiente el uso de la energía y recuperar nuestro cielo, que era más limpio", explicó el joven.

El Premio Zayed a la Sostenibilidad fue instaurado en honor al espíritu humanitario en distintas áreas relacionadas a la lucha contra el cambio climático y dará a conocer a sus ganadores en la ceremonia del 1ro. de diciembre durante la 28ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se realizará del 30 de noviembre al 12 de diciembre en Dubai, Emiratos Árabes Unidos.







lunes, 21 de agosto de 2023

Signify inaugura una mega fábrica de iluminación LED en el sureste de China

Fuente:  https://smart-lighting.es/signify-nueva-mega-fabrica-iluminacion-led-china/?utm_source=Lista+SmartLighting+Newsletter&utm_campaign=0f5c17ecf7-EMAIL_CAMPAIGN_2018_09_10_07_49_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_bcb0d585d0-0f5c17ecf7-2338765

En un paso hacia una mayor expansión de su presencia y capacidad de producción global, SIGNIFY ha anunciado la apertura de su mayor planta de fabricación de iluminación LED en Jiujiang, provincia de Jiangxi, China

La nueva fábrica, operada por la empresa conjunta de Signify, Zhejiang Klite Lighting Holdings Co., Ltd («Klite»), se dedicará a la producción de productos de iluminación LED de alta calidad, incluida la marca Philips, para China y el mercado global. 


Con una capacidad operativa completa prevista para finales de este año, esta instalación de 200.000 metros cuadrados contará con 192 líneas de producción. Utilizará tecnología de fabricación de clase mundial, control de procesos avanzados y logística inteligente para producir fuentes de iluminación y luminarias LED para los mercados profesional y de consumo.

«El crecimiento continuo en China es un componente clave de nuestra estrategia comercial global. Esta nueva fábrica es una adición importante a nuestra capacidad de producción global, respaldando el crecimiento de Signify en China y en todo el mundo. En línea con nuestra visión de crecimiento, la planta ilustra nuestro compromiso a largo plazo con China y mejora nuestra presencia en fabricación e innovación en este mercado importante para apoyar los objetivos de sostenibilidad de China», declaró el CEO de Signify,  Eric Rondolat. 

¿Cuánta contaminación lumínica generan los grandes festivales del planeta?

 Fuente: https://novaciencia.es/cuanta-contaminacion-luminica-generan-los-grandes-festivales-del-planeta/

Por Nova Ciencia - Ago 19, 2023

Un equipo de investigación del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), el Instituto de Ciencias del Mar (ICM) y la Estación Biológica de Doñaña (EBD), todos del CSIC, ha comprobado cómo las grandes festividades de las diferentes sociedades humanas modulan los patrones de contaminación lumínica a escala global.


Espectáculo de luz del Festival Dreambeach de Villaricos.


Así la Navidad cristiana, el Ramadán musulmán, el Año Nuevo chino o el Diwali hindú, provocan que la intensidad de la iluminación nocturna varíe en función de la celebración que esté en curso. El trabajo, publicado en la revista People and Nature, pone de manifiesto la estrecha relación entre los niveles de contaminación lumínica y la actividad cultural de nuestra sociedad, unos efectos que se extienden más allá de las zonas urbanas. 

La Navidad cristiana, el Ramadán musulmán, el Diwali hindú o el Año Nuevo chino aumentan la intensidad de la luz en diferentes zonas

La transformación del paisaje nocturno que provoca la luz artificial, comúnmente conocida como contaminación lumínica, es una marca inconfundible de la actividad humana en la Tierra, y tiene graves consecuencias para los organismos vivos. “Comprender cómo las actividades humanas influyen en la contaminación lumínica es clave para evaluar su impacto y diseñar posibles medidas de mitigación”, contextualiza el investigador del ICM Francisco Ramírez. “Trabajos anteriores habían relacionado el desarrollo económico de los países con sus patrones de contaminación lumínica, determinando que, en general, son los más ricos los que más contaminan. Sin embargo, esta es la primera vez que se evalúa cómo determinadas actividades socio-culturales afectan a la contaminación lumínica a escala global”, continúa Ramírez.

Para la elaboración del trabajo, el equipo analizó imágenes de satélite que muestran la intensidad de la luz entre 2014 y 2019, lo que les permitió obtener datos de este tipo de contaminación a escala global. El análisis de los datos confirma que durante la Navidad se produce un pico de contaminación lumínica en los países cristianos, mientras que en los países musulmanes e hindúes los picos anuales coinciden con el Ramadán y el Diwali, respectivamente. En el caso de China y Vietnam, el pico de contaminación lumínica coincide temporalmente con la celebración del año nuevo.

Para este trabajo han utilizado imágenes de satélite en las que han analizado la intensidad de la luz entre 2014 y 2019 

“Los resultados muestran que festividades y celebraciones que implican grandes concentraciones de personas y el uso de luces nocturnas afectan al patrón estacional de intensidad lumínica, lo que puede tener efectos sobre una gran variedad de especies”, explica la investigadora del ICM Marta Coll. “Es lo que ocurre con una gran variedad de especies que se ven atraídas por las luces artificiales, a menudo con consecuencias fatales” continúa Coll. 

Por su parte, el investigador del MNCN Airam Rodríguez destaca que “las variaciones observadas en los niveles de luz contaminante proveniente de las celebraciones podrían ser mayores, pues el sensor con el que se toman las imágenes satelitales utilizadas en nuestro estudio es poco sensible a la luz azulada. Sin embargo, es precisamente ese tipo luz, es decir, la emitida en el rango del azul, la más perjudicial para la salud y la biodiversidad”. 

«Este trabajo proporciona una base sólida para desarrollar medidas de planificación y gestión que permitan mitigar los efectos de la contaminación lumínica», añade Andre Chiaradia del Phillip Island Nature Parks de Australia. «Los datos obtenidos revelan la necesidad de monitorear de forma continuada este tipo de contaminación para entender su efecto sobre el medio natural y poder desarrollar políticas globales destinadas a promover un uso de las luces artificiales que sea compatible con la preservación del mundo natural”, concluye Chiaradia. 

Este trabajo ha sido financiado por los proyectos nacionales SOSPEN y SEASentinels, y el proyecto europeo GES4SEAS

domingo, 4 de junio de 2023