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viernes, 13 de marzo de 2026

Una ciudad de Europa cambia las farolas blancas por luces rojas y tiene toda la razón del mundo

Fuente:  https://as.com/actualidad/sociedad/una-ciudad-de-europa-cambia-las-farolas-blancas-por-luces-rojas-y-tiene-toda-la-razon-del-mundo-f202603-n/

Es un municipio danés el que ha decidido apagar la clásica iluminación urbana para proteger la biodiversidad y demostrar que otro modelo de ciudad es posible.


Conducir de noche por las calles de Gladsaxe, una localidad situada a las afueras de Copenhague (Dinamarca), se ha convertido en una experiencia visualmente impactante. Desde principios de febrero de 2026, los vecinos que transitan por la avenida de Frederiksborgvej ya no se encuentran con el habitual resplandor blanco o amarillento de las farolas, sino con una intensa luz roja. Lo que a simple vista podría parecer un error o algún tipo de broma, es en realidad una medida de ecología urbana que prioriza la protección del entorno frente a “invasión” de las carreteras.

La salvación para los vecinos más invisibles de la ciudad

El motivo detrás de este llamativo apagón blanco es la protección urgente de una colonia local de murciélagos, concretamente de especies como el murciélago enano (Pipistrellus pipistrellus) o el murciélago orejudo dorado (Plecotus auritus). Estos pequeños mamíferos suelen moverse, dormir y cazar insectos para alimentarse en lugares más oscuros.

El gran problema de la iluminación tradicional de nuestras calles es que genera contaminación lumínica. Cuando la potente luz blanca o azulada de las farolas LED invade estas zonas de vegetación, crea una especie de “muro de luz” que los murciélagos se niegan a cruzar, aislando a las poblaciones y destruyendo su hábitat natural.

El secreto científico detrás del color rojo

La elección de teñir la calle de rojo no es una casualidad estética, sino que responde a una clara evidencia científica. Los biólogos han descubierto que muchas especies nocturnas no perciben el espectro de luz roja como una amenaza o una barrera espacial, a diferencia de lo que ocurre con los tonos fríos.

Al instalar estas farolas rojas, el ayuntamiento logra un equilibrio racional. Por un lado, garantiza la seguridad vial, manteniendo la vía lo suficientemente iluminada para que los conductores y peatones vean perfectamente el asfalto y los obstáculos una vez que su vista se acostumbra al nuevo tono. Por otro, la luz roja es prácticamente invisible para los murciélagos, permitiéndoles mantener su rutina vital sin sufrir la interferencia humana.

Un ejemplo para el resto de Europa

Esta transformación en Dinamarca no es un hecho aislado, sino que forma parte de una serie de medidas que forman parte de un programa europeo llamado “Lighting Metropolis - Green Mobility”. Esta iniciativa busca probar soluciones reales que demuestren que las ciudades pueden desarrollarse y ser seguras sin necesidad de acabar con los ecosistemas que las rodean.

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