Fuente: https://www.eltiempo.es/noticias/la-contaminacion-luminica-sigue-creciendo-pero-algunos-lugares-recuperan-la-oscuridad
La contaminación lumínica sigue en aumento con el paso de los años, según ha desvelado la NASA gracias a nuevas observaciones. Sin embargo, hay un atisbo de esperanza: en algunos lugares se ha producido un descenso.
La contaminación lumínica ha aumentado… y descendido
Los mapas del producto Black Marble (canica negra, en inglés) muestran una imagen de lo más interesante: la contaminación lumínica ha aumentado desde 2014, pero no lo ha hecho por igual en todo el mundo. No solo eso, los datos también cuentan una historia.
Los mapas de iluminación artificial que se han utilizado desvelan cómo ha ido cambiando la actividad de nuestra propia civilización. A lo largo de casi una década, se han observado cambios en los patrones que encajaban con lo que sucedía en la superficie.
Un mundo con un crecimiento marcado de industrias… pero también de colapsos. También de construcciones y apagones, así como cambios mucho más graduales que han estado alimentados por las políticas adoptadas a nivel local.
Black Marble utiliza las observaciones recogidas por sensores de diferentes satélites, con una frecuencia diaria, mensual y anual. En esos datos es posible diferenciar entre la luz de la ciudad, la luz reflejada de la Luna y las auroras polares.
En el mapa podemos ver los cambios que se han producido en el brillo del cielo nocturno en gran parte de las regiones habitadas. Las zonas en amarillo y dorado indican un mayor aumento de la contaminación lumínica en el período estudiado (entre 2014 y 2022).
Los mapas de iluminación artificial que se han utilizado desvelan cómo ha ido cambiando la actividad de nuestra propia civilización.
Por su parte, las zonas moradas indican los lugares donde se ha producido una caída del brillo del cielo nocturno. La imagen cuenta una historia fascinante, porque podemos ver aumentos de brillo en regiones colindantes a otras donde se ha producido lo contrario.
El cielo europeo ha ganado oscuridad
En términos generales, los investigadores han determinado que el brillo global del firmamento nocturno ha aumentado un 34%. Sin embargo, esta cifra oculta una caída de brillo en zonas que, en ocasiones, son muy destacables.
En el caso de España, podemos ver que en algunas regiones de la Península Ibérica ha habido una caída de la contaminación lumínica.
Estos cambios en ambos sentidos se pueden explicar por diferentes factores. Por ejemplo, en Estados Unidos, las ciudades de la costa oeste ganaron en brillo nocturno como consecuencia del aumento de su población. Pero no fue así en la costa este.
¿El motivo? El equipo de investigadores lo achaca al aumento del uso de LEDs, más eficientes desde el punto de vista energético, y también a una mayor reestructuración a nivel económico. En el caso de Europa, hay algunas cifras muy llamativas.
Por ejemplo, en Francia (y París) se ha producido un descenso del 33% del brillo nocturno. Algo motivado por las medidas de ahorro de energía y los intentos por reducir la contaminación lumínica, a través de un mayor uso de LEDs.
En Reino Unido, la caída es de un 22%, mientras que en Países Bajos es de un 21%. Esto no quiere decir que el cielo no siga teniendo contaminación lumínica, pero sí apunta a que los esfuerzos por paliar la situación están teniendo un impacto apreciable.
En el caso de España, podemos ver que en algunas regiones de la Península Ibérica ha habido una caída de la contaminación lumínica. Aunque en algunas zonas podemos ver que, en lugar de caer, ha seguido aumentando en el período estudiado.
Un aumento muy marcado en otros lugares del mundo
Si prestamos atención al mapa, podemos ver que buena parte del aumento de contaminación lumínica procede de China y el norte de India. Ambos países están viviendo una expansión del desarrollo urbano que explica este cambio.
La contaminación lumínica hace que espectáculos como las grandes lluvias de estrellas queden muy afeados.
La contaminación lumínica es un gran problema para la astronomía, al dificultar la observación de objetos tenues. Los objetos como nebulosas o galaxias quedan ocultos tras las luces de las ciudades, así como muchas estrellas tenues.
En grandes ciudades, como Madrid o París, apenas podemos ver unas pocas decenas de estrellas en el cielo nocturno. Miles de millones de personas nunca han llegado a ver la Vía Láctea, porque viven bajo cielos con demasiada iluminación nocturna.
Por eso, es interesante ver cómo va avanzando (y cambiando) la situación con el paso de los años. Aunque en algunos lugares ha habido un aumento marcado, es positivo ver que los esfuerzos por reducir su impacto están dejando huella.
La contaminación lumínica hace que espectáculos como las grandes lluvias de estrellas queden muy afeados. Las Perseidas y las Gemínidas son mucho menos espectaculares si intentamos observarlas desde una gran ciudad, en comparación con una región mucho más remota.
Con algo de suerte, puede que en unos años podamos empezar a hablar de una reducción en la contaminación lumínica. Sería una lástima que perdamos una de las grandes fuentes de inspiración del ser humano desde hace incontables generaciones…