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martes, 10 de marzo de 2026

Científicos coreanos crean «hoja artificial» que produce hidrógeno usando solo la luz interior de edificios

 Fuente: https://ecoinventos.com/cientificos-coreanos-crean-hoja-artificial-que-produce-hidrogeno-usando-solo-la-luz-interior-de-edificios/


Investigadores desarrollan hoja artificial que genera hidrógeno con iluminación LED y mantiene el 94% de su rendimiento tras 12 horas.

Hoja artificial inspirada en la fotosíntesis.

Producción de hidrógeno usando luz LED de interiores.

Aprovechamiento de energía que normalmente se desperdicia.

Fotocatalizadores avanzados con puntos cuánticos.

Eficiencia faradaica cercana al 90,8 %

Funcionamiento sin voltaje externo.

Potencial para edificios energéticamente activos.

Hoja artificial que produce hidrógeno gracias a la iluminación interior

La investigación, publicada el 16 de marzo de 2026 en la revista Applied Catalysis B: Environmental and Energy, presenta un avance llamativo en el campo del hidrógeno verde. Un equipo dirigido por el profesor Ji-Hyun Jang, de la Escuela de Ingeniería Energética y Química de UNIST, ha desarrollado una hoja artificial capaz de producir hidrógeno utilizando únicamente iluminación interior.

El concepto se inspira directamente en la fotosíntesis natural, el proceso mediante el cual las plantas convierten la luz en energía química. En este caso, la tecnología aprovecha una fuente energética omnipresente y poco valorada: la luz artificial de los edificios.

Dado que la iluminación interior representa aproximadamente el 19 % del consumo eléctrico mundial, convertir parte de esa energía en combustible limpio abre una posibilidad interesante de reciclaje energético dentro de hogares, oficinas o infraestructuras urbanas.

Una hoja artificial que imita a las plantas

En el centro del sistema se encuentra un fotoelectrodo diseñado para capturar luz de baja intensidad, algo crucial cuando se trabaja con iluminación interior en lugar de luz solar directa.

El dispositivo combina puntos cuánticos de sulfuro de cadmio (CdS) con dióxido de titanio (TiO₂). Estos materiales permiten absorber la luz y generar cargas eléctricas —electrones y huecos— que impulsan una reacción química fundamental: la división del agua para producir hidrógeno.

El proceso ocurre en varias etapas:

Primero, el material fotocatalítico absorbe la luz de los LED.

Después, los electrones generados se transportan a través del TiO₂ hasta un catalizador tridimensional de níquel (3D-Ni) situado en la parte posterior del sistema.

Finalmente, en esa superficie se produce la reacción que libera hidrógeno molecular a partir del agua.

El diseño busca reproducir de forma artificial lo que hacen las hojas reales: capturar energía luminosa y almacenarla en forma química.

Solucionando uno de los grandes problemas de los fotocatalizadores

Los materiales basados en sulfuros como el CdS presentan un inconveniente bien conocido: la fotocorrosión, es decir, la degradación del material al exponerse a la luz durante largos periodos.

Para evitarlo, el equipo incorporó una capa de pasivación de fosfato (Pi) que protege la superficie del fotoelectrodo. Esta capa actúa como una especie de escudo químico que reduce la corrosión y facilita la transferencia de cargas.

Además, la estructura heterounión CdS/TiO₂ mejora la separación de electrones y huecos, reduciendo pérdidas energéticas por recombinación.

El resultado es un dispositivo sorprendentemente estable. Bajo iluminación de unos 2.000 lux, un nivel típico en oficinas o viviendas, la hoja artificial generó una densidad de fotocorriente de aproximadamente 119-120 microamperios por centímetro cuadrado, funcionando sin necesidad de voltaje externo.

Tras 12 horas de funcionamiento continuo, el sistema mantenía el 94 % de su rendimiento inicial, una señal clara de estabilidad para aplicaciones prácticas.

Un prototipo que apunta a aplicaciones reales

Más allá de la demostración en laboratorio, los investigadores construyeron un módulo ampliado compuesto por cuatro unidades de 85 cm² cada una.

En conjunto, este prototipo generó una corriente total de unos 5 miliamperios bajo iluminación interior, con una eficiencia faradaica del 90,8 %, lo que indica que la gran mayoría de la corriente generada se convierte efectivamente en hidrógeno.

Es un dato relevante. En sistemas electroquímicos, la eficiencia faradaica mide cuánta energía eléctrica se traduce realmente en producto químico útil. Cuanto más cerca del 100 %, mejor.

Lo interesante aquí no es solo el rendimiento, sino el concepto: producir combustible limpio en espacios interiores aprovechando energía que ya se está consumiendo.

Un nuevo enfoque para el hidrógeno distribuido

El hidrógeno suele asociarse a grandes plantas industriales o a enormes instalaciones de electrólisis alimentadas por energías renovables. Sin embargo, este tipo de tecnologías abre la puerta a otra idea: producción descentralizada a pequeña escala.

Imaginemos edificios capaces de generar pequeñas cantidades de hidrógeno mientras están iluminados. O instalaciones industriales donde la iluminación interior alimente microreactores químicos.

No sustituiría a las grandes plantas de hidrógeno verde. Pero podría convertirse en una fuente complementaria de producción energética dentro de los propios edificios.

Algo así como pasar de edificios que solo consumen electricidad… a edificios que también generan combustible.

Potencial

Si esta tecnología evoluciona y se optimiza, podría integrarse en múltiples entornos cotidianos.

Una posibilidad interesante sería su incorporación en edificios inteligentes, donde paneles de hojas artificiales podrían colocarse cerca de sistemas de iluminación o en superficies interiores expuestas a luz constante.

También podría aplicarse en laboratorios, hospitales o centros de datos, lugares donde la iluminación permanece activa durante muchas horas al día.

Otra vía prometedora sería su combinación con sensores, dispositivos IoT o sistemas de almacenamiento químico a pequeña escala, generando hidrógeno para microceldas de combustible que alimenten electrónica de baja potencia.

Incluso en el diseño arquitectónico se abre un nuevo escenario: edificios que reciclan parte de su propia energía interna, reduciendo la dependencia energética externa.

La investigación todavía está en una fase temprana. Pero plantea una idea poderosa: no toda la energía limpia debe venir de grandes instalaciones solares o eólicas.

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