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martes, 7 de noviembre de 2023

Conservemos juntos nuestro patrimonio celeste

 Fuente: ATP SA

La contemplación de la naturaleza ha sido una constante humana, y observar las estrellas sigue representando una profunda búsqueda de respuestas tanto filosóficas como científicas. Actualmente, un número creciente de municipios apartados de los grandes núcleos urbanos están encontrando en el turismo astronómico o astroturismo una vía ecológica para reactivar su economía y aprovechar su emplazamiento.

Esta actividad consiste en visitar regiones alejadas de las grandes fuentes de contaminación lumínica para poder disfrutar de los cielos oscuros y la observación de cuerpos celestes. Para los pueblos que desean ofrecer posibilidades de turismo astronómico, resulta esencial contar con un proyecto de alumbrado exterior a medida que ofrezca seguridad y comodidad, y garantice, a la vez, la oscuridad del cielo nocturno.

Radiancia espectral: un concepto clave

Las temperaturas de color frías en iluminación (superiores a 3000 K) tienden a generar más contaminación lumínica a causa de su mayor proporción de luz azul, que se dispersa más fácilmente en la atmósfera. 

Por otro lado, las temperaturas de color cálidas (inferiores a 2700 K), suelen tener un componente menor de azules y más tonos rojos y anaranjados, que se propagan más dificultosamente y generan menos contaminación lumínica.

Para saber exactamente qué porcentaje de azules emite una fuente de luz, es necesario consultar sus datos de radiancia espectral en longitudes de onda corta (por debajo de 500 – 440 nm esto es, azules).

Dos luminarias de distintos fabricantes con la misma temperatura de color cálida pueden tener diferentes cantidades de azul en su radiancia espectral, por lo que conviene siempre verificar que este dato sea lo más bajo posible.


Temperaturas de color recomendadas

Para proyectos de turismo astronómico, en ATP Iluminación recomendamos nuestras temperaturas de color ultracálidas 2200 K, 1800 K y PC Ámbar, todas ellas con un bajo porcentaje de flujo radiante espectral por debajo de 500 nm de longitud de onda (frecuencia de azules).

La elección de una u otra temperatura de color dependerá del grado de protección de la zona, las necesidades específicas de reproducción cromática y las preferencias del cliente.







sábado, 4 de noviembre de 2023

Estudian una nueva forma de medir la luz para mejorar la calidad de vida

 Fuente: https://www.eldebate.com/salud-y-bienestar/salud/20231103/estudian-nueva-forma-medir-luz-mejorar-calidad-vida_150805.html

La luz que entra a través de nuestros ojos influye en nuestra salud, nuestra psicología y nuestro comportamiento


Nuestra idea sobre la luz ha estado hasta ahora asociada con la función de la visión y se ha medido con unas unidades que probablemente la mayoría de los lectores conocen, los luxes. Hace alrededor de 25 años se descubrió que la luz que entra a través de nuestros ojos influye en nuestra salud, nuestra psicología y nuestro comportamiento, incluyendo los ritmos circadianos, los ciclos sueño-vigilia, las funciones cognitivas y el equilibrio neuroendocrino.

Estímulo multidimensional

La luz es un complejo estímulo multidimensional. Las respuestas desencadenadas tras la exposición a luz natural o artificial dependen de su composición e intensidad espectral, del nivel, duración y dinámica temporal, así como del momento e historia de luz individual, entre otros factores. En la Universidad CEU San Pablo se investiga sobre este novedoso campo del conocimiento y se transmite a los estudiantes del Grado de Óptica y Optometría y de Arquitectura.

La invención de la iluminación eléctrica ha llevado a las personas a pasar más tiempo en interiores durante el día y a permanecer despierta hasta más tarde por la noche. Sin embargo, la intensidad de la luz artificial es sólo una fracción de la luz diurna (la mitad en un cielo nublado y menos del 1% en una tarde soleada), mientras que su composición espectral difiere sobre todo en cuanto a la proporción de luz azul.

Cómo afecta la luz a la salud

Esta parte de la luz visible es el principal regulador de un fotopigmento presente en el ojo denominado melanopsina. La llegada de más o menos cantidad de este al cerebro le informará sobre en qué momento del ciclo de 24 horas nos encontramos y hará que todo nuestro organismo funcione acorde con ello. Las implicaciones para la salud y el bienestar son de gran alcance. Desde la alteración del estado de ánimo y la vigilia hasta la privación del sueño y problemas de salud más graves, como las cardiopatías y el cáncer pueden estar asociados con la cronodisrupción, alteración de nuestro equilibrio por una recepción inadecuada de la luz.

Aunque el estudio de las fuentes de iluminación puede realizarse en laboratorios en condiciones controladas, la luz que recibe el ser humano en condiciones ambientales reales es muy diferente debido, por ejemplo, a la colocación de ventanas, pinturas, muebles, hábitos, etc.

Dosímtero

Dieciséis entidades de diez países, dedicadas a la investigación y el desarrollo, han creado el proyecto, arropado por EURAMED (European Alliance for Medical Radiation Protection Research), del que forman parte investigadores del grupo de investigación ARIE de la Universidad CEU San Pablo. Uno de sus objetivos es el desarrollo de un dosímtero que calculará los EDI (Equivalent Daylight Illuminance) o luxes melanópicos. Su valor nos informará sobre si la luz que estamos recibiendo en interiores se aproxima o no a la que deberíamos recibir óptimamente al aire libre en ese momento del día.

Otro de los objetivos más interesantes de este proyecto es el de crear una guía de buenas prácticas de la luz, útil tanto para los arquitectos, instaladores de iluminación, profesionales sanitarios como para los consumidores en particular. Será la primera vez que las personas podrán calcular si la luz que reciben en interiores es acorde con la que se necesita para un correcto funcionamiento de sus biorritmos y equilibrio circadiano. Nuevas luminarias regulables en su intensidad y proporción de los colores que emitan servirán para que, en cada momento del día, estación del año y lugar en el que uno se encuentre, puedan ser reajustadas para recibir la luz lo más saludable posible para el equilibrio de todos los órganos de nuestro organismo y nuestro estado de ánimo.

Nueva forma de iluminar

Una nueva forma de iluminar nuestra vida hará que nos sintamos mejor y todas las funciones de nuestro organismo funcionen de manera sincronizada con la naturaleza. Nuestra labor como docentes e investigadores consiste en transmitir nuestra pasión por el estudio y el progreso con el objetivo de poder mejorar la calidad de vida de las personas.

Dr. David Baeza Moyano es profesor del Grado en Óptica y Optometría. Investigador del grupo ARIE de la EPS

sábado, 28 de octubre de 2023

Una escuela de El Bolsón, candidata a ganar 100 mil dólares para combatir la contaminación lumínica

 Fuente: https://www.infobae.com/educacion/2023/10/27/una-escuela-de-el-bolson-candidata-a-ganar-100-mil-dolares-para-combatir-la-contaminacion-luminica/

Un proyecto de la Escuela Nuevos Horizontes y la Fundación Osiris está nominado al Premio Zayed a la Sustentabilidad. Buscan generar conciencia sobre el alumbrado público excesivo e ineficiente. Fueron seleccionados entre 5213 candidaturas de 163 países



Calles en las que parece de día a las 3 de la mañana, pájaros desconcertados cantando a medianoche, vecinos que refuerzan las cortinas para poder dormir de noche. Estos son algunos efectos de la contaminación lumínica: un problema que viene creciendo en las ciudades, a veces fomentado por la sensación de seguridad que produce el alumbrado público. Un grupo de estudiantes secundarios de la Escuela Nuevos Horizontes de El Bolsón y la Fundación Osiris de Astronomía decidieron empezar a concientizar a la comunidad sobre este tema. Ahora pueden ganar 100.000 dólares.

El proyecto de la escuela y la Fundación Osiris está nominado al Premio Zayed a la Sustentabilidad en la categoría “Escuelas Secundarias Globales”, subcategoría “Américas”, junto con otros proyectos educativos de Perú y Chile. Fueron seleccionados entre 5213 candidaturas de 163 países.

En total, entre las distintas categorías hay 33 proyectos finalistas, de los cuales 18 son impulsados por escuelas de distintas partes del mundo. Además de las iniciativas educativas en Argentina, Perú y Chile, entre los nominados en otras categorías hay proyectos de Brasil y Guatemala.

Los ganadores serán anunciados el 1° de diciembre durante la COP28, la 28ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebrará en los Emiratos Árabes Unidos. Hasta ahí deberá viajar la delegación de El Bolsón para saber si se quedan con el premio.

“Desde el año pasado veníamos preocupados por el tema de la contaminación lumínica en El Bolsón. Este problema se da por calles iluminadas en exceso o de manera ineficiente. Por ejemplo, cuando las luminarias públicas iluminan demasiado las casas, pueden generar problemas de insomnio o estrés, y la gente termina teniendo que tapar las ventanas”, explicó Diego Galperin, coordinador de la Fundación Osiris de Astronomía, a Infobae.

“Además del derroche de energía, la contaminación lumínica genera trastornos en los animales, por ejemplo los pájaros se desorientan. Por otro lado, un exceso de iluminación impide que se vean las estrellas en el cielo”, agregó Galperin, responsable del proyecto nominado junto con Leonardo Heredia, profesor de la Escuela Nuevos Horizontes.

Durante el año pasado, desde la Fundación Osiris estuvieron trabajando con estudiantes de distintas escuelas de El Bolsón y alrededores en iniciativas de concientización sobre el problema de la contaminación lumínica. Los alumnos hicieron memes, sacaron fotos para registrar la contaminación lumínica en la ciudad, dieron talleres y trabajaron a partir de distintos disparadores (entre ellos, un capítulo de Los Simpson que aborda este tema).

Esos antecedentes respaldan al proyecto que ahora está nominado al Premio Zayed, y que prevé la participación de unos 20 estudiantes de 13 a 17 años. “El objetivo es armar una campaña profesional que apunte a disminuir la contaminación lumínica. Queremos concientizar sobre la problemática y generar un proyecto que apunte al recambio de las luminarias en algunos sectores de la localidad, repensar el alumbrado, ver dónde se necesita y dónde no, ver si algunas pueden activarse a demanda. En otras palabras, iluminar de una forma más eficiente y racional”, señaló Galperin.

También aclaró que ellos no están proponiendo dejar las calles a oscuras: “Entendemos que el incremento de la iluminación en las ciudades responde a que la gente se siente más segura si hay más luz. Pero se pierde calidad de vida cuando se ilumina de manera ineficiente o mal direccionada: necesitás iluminar la calle, no las casas. Se trata de iluminar sin derrochar”.

A modo de ejemplo, Galperin mencionó una aplicación tecnológica desarrollada en la Universidad Nacional de Río Negro que permite el prendido y apagado de las luminarias públicas usando el celular mediante el bluetooth: “De esta manera, el peatón podría activar la iluminación pública a demanda con su celular cuando pasa por una calle”. Estiman que esto implicaría una disminución en la cantidad de luces prendidas y una mejor orientación de las que permanecen encendidas toda la noche.

El proyecto sobre contaminación lumínica –que depende del financiamiento del premio para concretarse– prevé el trabajo conjunto entre la Fundación Osiris y la Escuela Nuevos Horizontes, especialmente desde la materia de Física y los talleres de problemáticas ambientales y sociocomunitarias, espacios curriculares creados con la nueva Escuela Secundaria Río Negro.

Más allá de lo que pase en diciembre en la entrega de premios en Abu Dhabi, los impulsores de la iniciativa ya se sienten ganadores por haber visibilizado un tema que no suele estar en la agenda de la sustentabilidad. Galperin expresó: “Para nosotros, estar saliendo en los medios nacionales para hablar sobre la contaminación lumínica ya es haber ganado. Ese era nuestro principal objetivo: que más gente tomara conciencia sobre esta problemática”.

miércoles, 18 de octubre de 2023

Nueva norma de contaminación lumínica obliga a apagar pantallas publicitarias en la noche

 Fuente: https://www.eldesconcierto.cl/bienes-comunes/2023/10/17/nueva-norma-de-contaminacion-luminica-obliga-a-apagar-pantallas-publicitarias-en-la-noche.html





Hasta ahora, las normas que regulan la contaminación lumínica en el país estaban centradas en proteger el valor astronómico de los cielos en ciertas comunas del norte de Chile. Pero la presencia de luces fuertes en el entorno también afecta la salud de los animales y de las personas.

Para esto se presentó esta semana una nueva norma lumínica con medidas que comenzarán a regir para todo el país en el plazo de un año. Por ejemplo, los carteles publicitarios con luz deberán permanecer apagados entre las 00:00 y las 7:00 por su impacto en la salud y bienestar de las personas.

También se impulsará la transición hacia luces cálidas, dado que la luz blanca es la más contaminante. A las pantallas publicitarias que se instalen de ahora en adelante, se les exigirá un límite de emisión, así como también a los alumbrados exteriores como de calles, plazas, industrias, estadios y canchas.

La emisión de luz tendrá mayores restricciones en las Áreas de Protección Especial, como los suelos con valor astronómico, las áreas de protección de la biodiversidad y las zonas de reproducción de especies amenazadas.

La Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) será la encargada de fiscalizar esta norma y multar a quienes no la cumplan, mientras que los municipios y la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) deberán velar por que se instalen artefactos de luz que cumplan los requisitos de la nueva ley.

sábado, 14 de octubre de 2023

Johan Eklöf, ecólogo: «Vivimos en un ‘jet lag’ permanente por causa de la contaminación lumínica»

 Fuente: https://www.climatica.lamarea.com/johan-eklof-contaminacion-luminica/

El científico y escritor sueco publica en español su 'Manifiesto por la oscuridad', un libro en el que analiza los beneficios de la noche y los peligros de sobreiluminar el mundo.

Cada año que pasa, las noches son un poco menos noches. La contaminación lumínica ha aumentado un 10% anual en la última década. Una de cada tres personas del planeta (y más del 80% en Europa y Norteamérica), nunca ha visto brillar la Vía Láctea en el cielo nocturno. En las grandes ciudades, apenas se perciben a simple vista una veintena de estrellas. Pero la contaminación lumínica no solo tiene un impacto en nuestra conexión con el universo o en los aficionados a la astronomía.

El exceso de luz artificial nos hace dormir peor, altera nuestros ritmos circadianos, afecta a nuestros ciclos hormonales y al sistema inmunitario. Y lo mismo aplica al resto de animales y plantas. Además, aquellos que tienen hábitos nocturnos se ven desplazados de las condiciones de oscuridad en las que han evolucionado y en las que se alimentan, socializan o se reproducen. El científico sueco Johan Eklöf lleva años estudiando a algunas de estas criaturas nocturnas, como los murciélagos. Y ha visto en primera persona los efectos de la contaminación lumínica sobre el mundo natural.

En su Manifiesto por la oscuridad (recién publicado en español por la editorial Rosameron), busca acercarnos los beneficios de la noche, nos anima a entender y apreciar la oscuridad, de la que los seres humanos también somos parte, y nos describe las consecuencias negativas de un planeta sobreiluminado.

¿Qué es la oscuridad?

Esa es una pregunta sencilla, en cierto sentido, pero también bastante compleja. Científicamente, la oscuridad es la ausencia de luz. Nada más. Pero si la analizas a través de nuestra percepción y de nuestra cultura es más cosas. Por ejemplo, puede ser vista como una especie de estado mental en el que debemos relajarnos. O también como un momento del día o un lugar en el que viven los monstruos y nuestras fantasías. Sea lo que sea, pasamos en ella más o menos la mitad de nuestro tiempo.

De hecho, aunque la llamemos oscuridad, esa ausencia completa de luz no es algo habitual en la naturaleza. ¿Cómo utilizan los seres vivos las pequeñas fuentes de luz que están disponibles en la noche?

Es diferente entre especies. Los animales que viven en la noche suelen tener otros sentidos muy desarrollados, como el tacto o el olfato, o cuentan con herramientas como los bigotes o la ecolocalización. Casi todos tienen también ojos muy sensibles que les permiten captar cantidades muy pequeñas de luz, como la que emiten las estrellas. Por tanto, perciben la luz y el mundo de forma muy diferente a nosotros.

Los humanos también tenemos una especie de visión nocturna, aunque es un poco rudimentaria. Si nos sentamos en una habitación oscura o en el exterior por la noche, poco a poco comenzamos a adaptarnos y nos daremos cuenta de que vemos en la oscuridad un poco mejor de lo que habitualmente pensamos.

Somos fundamentalmente diurnos. Hacemos casi todo mientras hay luz. Pero, ¿para qué necesitamos la noche?

Nuestra hormona del sueño, la melatonina, no se activa si hay demasiada luz. Esta hormona le dice a nuestro cuerpo que es hora de relajarse, nuestro ritmo cardíaco se ralentiza y nuestra temperatura corporal baja. Todas estas cosas pasan porque vamos a estar quietos y dormidos durante algunas horas. Y son fundamentales para la salud de nuestro sistema inmunológico y para ordenar todo lo que hemos recogido en nuestro cerebro durante el día.

Sin embargo, vivimos en un mundo menos y menos oscuro. ¿Cuáles son los efectos de la contaminación lumínica en la salud humana?

Es algo bastante difícil de estudiar porque hay muchos factores que interfieren con los resultados. Pero se ha observado, por ejemplo, que la gente que trabaja a turnos y duerme peor tiene más riesgo de contraer enfermedades inducidas por hormonas, como el cáncer de próstata y el cáncer de mama. La obesidad y la diabetes son también más comunes entre los trabajadores por turnos.

Todo esto tiene que ver con los desajustes de nuestro reloj interno. La luz artificial hace que el día se haga más largo y la noche, más corta. Vivimos en una especie de desfase horario, en un jet lag permanente, que tiene todo tipo de efectos en la salud, muchos de ellos todavía por descubrir.

¿Significa eso que debido a la luz artificial nos acostamos más tarde y nos levantamos más temprano?

Sí, dormimos un poco peor y eso también hace que nos estresemos más por falta de sueño reparador.

¿Y afecta también al sueño del resto de los animales?

Los animales diurnos necesitan dormir por la noche tanto como nosotros. Por otra parte, los animales nocturnos tienen otros patrones de sueño, pero también con sus ritmos circadianos y sus relojes internos. En la naturaleza, lo único que nos dice la hora que es son la luz y la temperatura. Cuando alteras alguno de esos elementos, es difícil mantener el buen funcionamiento del reloj interno. Y estamos alterando ambos.

¿Cuál es el papel de la contaminación lumínica en la actual crisis de biodiversidad?

En los últimos años se ha debatido mucho sobre el declive de los insectos. En algunos lugares, sus poblaciones han descendido un 70% en tres décadas. Esto tiene muchas causas, evidentemente, como la deforestación y los pesticidas, pero la contaminación lumínica también es una pieza importante en el rompecabezas. Algunos científicos creen incluso que es la causa de mayor peso. Si nos paramos debajo de una farola y miramos hacia arriba, vemos una gran cantidad de insectos atrapados por la luz. Ahí nos damos cuenta de que la contaminación lumínica tiene un impacto real.

La mayoría de especies prefieren vivir en la naturaleza, pero algunas se han adaptado a vivir con nosotros en las ciudades. ¿Cómo les afecta a ellas la luz?

A nivel individual, cada ejemplar tiene más tiempo para alimentarse o para aparearse. Hacen lo mismo que los humanos, que nos hemos acostumbrado a vivir en un día de 24 horas, siete días a la semana. Pero eso también implica que, si un animal está enfermo, desplaza esa enfermedad durante más horas al día y los patógenos le afectan más porque su sistema inmune está debilitado. También parece haber una tendencia evolutiva a que las aves de las ciudades tengan ojos más pequeños, porque no les hace falta ver en ausencia de luz.

Hasta ahora hemos hablado de los grandes efectos de la contaminación lumínica. Pero hay otro, que puede parecer menos importante: estamos perdiendo la conexión con el universo. En las grandes ciudades, apenas podemos ver un puñado de estrellas.

En nuestro día a día, no pensamos tanto en ello, porque podemos vivir sin ver las estrellas. Casi siempre son solo los astrónomos los que se quejan. Pero cuando empiezas a pensar en ello, en que siempre hemos visto las estrellas en el firmamento, en que es algo con lo que todas las personas del planeta y a lo largo de la historia pueden identificarse, entonces te das cuenta de que estamos perdiendo algo importante.

¿Por qué nos gusta tanto la luz, hasta el punto que la usamos en cantidades y formas que no necesitamos?

Es bastante natural que tengamos un poco de miedo a la oscuridad. Por eso hemos creado esa sociedad permanentemente iluminada en la que puedes ir a comprar en medio de la noche. Es cierto que necesitamos iluminación nocturna para los hospitales, por ejemplo. Pero damos por sentado que tenemos derecho a hacer lo que queramos y cuando queramos. Como nos sentimos inseguros si está oscuro, entonces encendemos las luces. A veces, simplemente, porque nos parece que la iluminación es bonita, como en los edificios históricos.

El elemento ornamental es evidente. Ahí están, por ejemplo, las ciudades que compiten por tener la mejor iluminación navideña. 

Históricamente, ese pensamiento siempre ha estado ahí. Había que construir el edificio más grande, poner más luces que tu vecino. Ahora tenemos las ciudades llenas de pantallas y carteles brillantes, así que para destacar hay que poner todavía más luces, siempre hay que brillar un poco más.

Hacia el final del libro, afirma que la lumínica es la fuente de contaminación más fácil de solucionar. ¿Pero realmente lo es?

Bueno, no [risas]. Teóricamente lo es, solo tenemos que apagar las luces. Pero nadie está dispuesto a hacerlo. Lo que sí podemos hacer es empezar a pensar de forma diferente, quizá no necesitemos luces en todas las calles y en todos los parques. Podemos dejar algunas zonas iluminadas durante la noche, por si alguien quiere ir, y el resto oscuro. O podemos poner sensores de movimiento y temporizadores, para que las luces se apaguen si no se necesitan. También se pueden usar fuentes de luz menos dañinas, como la luz roja.

Hay muchas cosas que se pueden hacer sin tener que apagar las luces por completo. Aun así, creo de verdad que necesitamos tener algunos lugares con oscuridad total y utilizar corredores y reservas naturales oscuros para el bienestar de los animales y las plantas.

En realidad, hay varios ejemplos que muestran que es posible. Hay una red de pueblos en Francia donde apagan las luces por la noche. Y en España tenemos la isla de La Palma, que es casi una reserva de oscuridad. En estos sitios hay menos contaminación lumínica y la gente está contenta.

Sí, el movimiento en defensa de la oscuridad está creciendo, se está extendiendo por todo el mundo. Me gusta ser parte de ese movimiento, aunque como todo el mundo a veces también necesite la luz artificial.

Pero, ¿qué necesita el mundo para avanzar en esa dirección, para seguir el ejemplo de Francia o de La Palma?

Creo que, ahora mismo, políticamente es un suicidio intentar apagar las luces. Iluminar las ciudades y las calles se muestra como una herramienta en la lucha contra el crimen, aunque realmente se ha demostrado que no sirve de casi nada. Puede que algunos robos se reduzcan con más iluminación, pero no hay estadísticas serias que demuestren que la luz sea una solución real. Aun así, la gente y los políticos lo creen, por lo que tomar decisiones en contra de la iluminación es muy difícil.

La luz artificial también juega un papel importante en la forma en que entendemos el progreso y creo que eso también es difícil de cambiar.

Es cierto. Para parecer exitosos y ricos tenemos que tener muchas luces. Creemos que una ciudad próspera tiene que ser también una ciudad brillante, pero no es necesariamente así.

Si consiguiésemos reducir la contaminación lumínica, ¿cómo se beneficiaría la naturaleza?

De tantas maneras que ni siquiera podemos imaginarlas todas. Si restauramos los ritmos circadianos en todos los animales, tendremos ecosistemas más saludables. Tendríamos más insectos y no interrumpiríamos la migración de las aves. Los murciélagos podrían estar cazando toda la noche. La luz afecta todo, desde el apareamiento hasta la alimentación, la migración y el sueño. Reducir la contaminación lumínica es tener ecosistemas más saludables, algo que sería beneficioso en todos los sentidos.

¿Y nosotros, cómo nos beneficiaríamos?

Probablemente estaríamos más sanos. Muchas de las enfermedades que sufrimos o el estrés tienen algo que ver con la contaminación lumínica. No nos desharíamos de ellas, pero nos resultaría más fácil dormir bien, descansar y tener un sistema inmunológico más sano, capaz de manejar mejor el resto de problemas.



martes, 26 de septiembre de 2023

Una escuela de El Bolsón, finalista de un concurso para combatir la contaminación lumínica

 Fuente: https://www.telam.com.ar/notas/202309/641271-escuela-de-el-bolson-concurso-contaminacion-luminica.html

Un grupo de estudiantes y docentes participó del diseño de este proyecto ecológicamente amigable, que logró posicionarse entre los seleccionados en este certamen internacional y tiene por objetivo "concientizar sobre el derroche de energía y el calentamiento global".



El centro educativo Nuevos Horizontes, de la ciudad rionegrina de El Bolsón, y la Fundación de Astronomía Osiris fueron seleccionadas entre los 33 finalistas, de 5.213 propuestas recibidas, para competir por el Premio Zayed a la Sostenibilidad con el proyecto que propone "reducir la contaminación lumínica, el derroche de energía y recuperar la conexión con los astros y el cielo".

La contaminación lumínica provoca, entre otras cosas, la alteración de los ciclos naturales de algunas aves que migran con la consecuente pérdida de biodiversidad, así como los gastos innecesarios de energía y el uso ineficiente de los recursos naturales.

Además, el exceso de luminosidad artificial en las ciudades impide tener un cielo para contemplar a partir de un mal aprovechamiento de las luces que, en lugar que de estar proyectadas para iluminar lo que realmente se necesita, esos dispositivos lumínicos públicos disponen de un ángulo muy amplio que hace esa luz se propague en múltiples direcciones.

El premio al que aspiran estas instituciones argentinas fue creado en honor al jeque emiratí Zayed bin Sultan Al Nahya y, en esta oportunidad, la competencia se planteó para difundir y proponer ideas prácticas que fomenten la sustentabilidad del medio ambiente, y el proyecto ganador recibirá 100 mil dólares como premio para ser aplicados a su propuesta.



Desde la ciudad cordillerana de El Bolsón un grupo de 30 estudiantes y docentes participó del diseño de este proyecto ecológicamente amigable que logró posicionarse entre los seleccionados en este certamen internacional.

La propuesta apunta a recuperar el cielo nocturno para lograr ver objetos que la contaminación lumínica no permite y, por otro lado, hacer un uso más eficiente y racional de los recursos energéticos.

El coordinador del Grupo Astronómico Osiris, Diego Galperín, explicó a Télam que la propuesta consiste "en generar conciencia sobre la problemática de la contaminación lumínica e identificar cuál es el problema de las luces y cómo nos afecta".

En este sentido agregó que el proyecto busca "concientizar sobre el derroche de energía, el calentamiento global y cómo se produce la energía eléctrica que estamos despilfarrando durante las noches" con el alumbrado público.

"La luz que es tirada por demás sobre nuestras casas y ciudades genera contaminación, problemas de salud, insomnio, estrés, diabetes y cáncer a futuro, porque perdemos el ritmo circadiano de día y noche que debemos tener para vivir sanos y tener una calidad de vida razonable", específico Galperín.



Y, acotó que "en principio la idea es tomar conciencia escolar sobre esta problemática, luego armar una campaña de concientización en medios masivos y, por último, dialogar con las instituciones intermedias y con el gobierno local para diseñar un plan que mejore el alumbrado público".

Como plan de acción, si les otorgan el premio, Galperín reveló que el proyecto contempla generar un modelo de gestión para aportar un alumbrado público no contaminante.

Esto, para ellos, y retraducido en el proyecto, implica un "sistema de iluminación respetuosa y a demanda".

Galperín lo ilustró del siguiente modo: "si en una cuadra hay un poste de alumbrado público cada 15 o 20 metros significa que habrá cinco o seis postes por cuadra. En ese caso se pueden dejar encendidos dos postes y los otros tres o cuatro se irían encendiendo a medida que las personas se van acercando gracias al bluetooth de los peatones".

Y explicó que "las luminarias públicas manejadas por bluetooth es un proyecto de iluminación respetuosa y a demanda por el que la iluminación pública estaría conectada a un dispositivo bluetooth que se accionaría a medida que una persona se vaya acercando a un poste de luz público, y se apagaría cuando ese individuo se aleje del mismo".



"Es como un sensor de proximidad, pero manejado desde un sistema de conexión por bluetooth entre los postes de iluminación y los celulares de los transeúntes, y no por un sistema infrarrojo que activa la presencia corporal de las personas", concluyó Galperín.

Respecto al trabajo colectivo de las organizaciones que diseñaron la propuesta, el docente de Física de Nuevos Horizontes e integrante del Grupo Astronómico Osiris, Leonardo Heredia, dijo a Télam que "el colegio tiene una larga trayectoria participando en proyectos socio ambientales, por lo que era una vía casi natural que se diera este trabajo en conjunto".

"Los integrantes del Grupo Osiris, que también son estudiantes del colegio, participaron recolectando información acerca del tema, concientizando desde las redes sociales y brindando talleres" a los alumnos y la comunidad, detalló el docente.

Con respecto a la posibilidad de ganar el premio, Heredia dijo que de lograrlo, "estarían ante el verdadero desafío de volcar en la sociedad todo lo que aprendimos y trabajamos".


"La propuesta presentada está pensada en etapas, y el premio ayudará a allanarlas y concretarlas. Haber llegado hasta acá ya nos llena de orgullo y nos da fuerzas para seguir adelante, más allá del resultado" explicó Heredia a Télam.

El docente dijo que "otra expectativa es difundir y promover este tipo de trabajo desarrollado por jóvenes que buscan soluciones", tras lo cual destacó el compromiso de los participantes y la visión del proyecto "como una oportunidad de hacer su aporte a la solución a un tema que nos afecta a todos".

"Con los chicos de Osiris estamos muy contentos por la trascendencia que este proyecto está ganando porque es un paso más para recuperar nuestra conexión con los astros y con el cielo" aseveraron los integrantes del equipo de trabajo.

El alumno y también participante del Grupo Astronómico, Neivion Jones, mostró su entusiasmo y explicó que "es un proyecto para la comunidad, no solo para adultos sino también para jóvenes como nosotros"


"El proyecto aprovecha los recursos, hace más eficiente el uso de la energía y recuperar nuestro cielo, que era más limpio", explicó el joven.

El Premio Zayed a la Sostenibilidad fue instaurado en honor al espíritu humanitario en distintas áreas relacionadas a la lucha contra el cambio climático y dará a conocer a sus ganadores en la ceremonia del 1ro. de diciembre durante la 28ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se realizará del 30 de noviembre al 12 de diciembre en Dubai, Emiratos Árabes Unidos.